
En nuestro encuentro de oración grupal, compartimos un tiempo especial en el que cada voz se unió en una sola clamor al Señor. Fue un momento lleno de paz y comunión, donde juntos agradecimos por las bendiciones recibidas y presentamos nuestras peticiones con fe. La presencia de Dios se hizo sentir con fuerza, fortaleciendo nuestra esperanza y renovando el compromiso de seguir caminando en unidad como familia espiritual.


